Positron levanta US$875 millones por un chip de inferencia que esquiva la HBM
Positron levantó 875 millones de dólares a una valoración de 5.000 millones para fabricar un chip de inferencia que hace lo contrario de lo que hace todo el mundo: en vez de pelear por la memoria HBM, la esquiva. Justo la semana en que los fabricantes chinos subieron precios entre 20% y 50% por la escasez de ese componente, alguien levantó casi mil millones apostando a que la HBM no es obligatoria.
Qué propone Positron con el chip Asimov
La ronda Serie C fue coliderada por NEA, Atreides Management, Valor Equity Partners, Andra Capital, SemiAnalysis Capital y Jim Clark. Forest Baskett, Gavin Baker, Thomas Jermoluk y Dylan Patel entran a la junta.
El chip se llama Asimov y su cifra distintiva es la memoria: entre 288 GB y 2.304 GB por chip. El diseño se fabrica en el proceso N3P de TSMC, con tapeout a finales de 2026 y producción en la segunda mitad de 2027.
El sistema completo, llamado Titan, combina entre cuatro y ocho chips Asimov y está pensado para modelos de más de 16 billones de parámetros con ventanas de contexto superiores a 10 millones de tokens en un solo nodo.
No es una empresa que arranca de cero: ya tiene más de 50 racks de Atlas, su sistema de primera generación, desplegados en Oracle Cloud Infrastructure, con clientes como Parasail, Jump Trading e i3d.net.
Por qué esquivar la HBM importa ahora
La memoria de alto ancho de banda es el cuello de botella de la industria. La fabrican esencialmente tres empresas —SK Hynix, Samsung y Micron—, y esa concentración es la que hizo subir los precios de los aceleradores chinos esta semana.
Apostar por memoria más común cambia la ecuación de suministro. Si el chip funciona con componentes que se compran en volumen y de varios proveedores, deja de depender de una cola de espera que hoy controlan tres compañías.
Sin embargo, hay un motivo por el que todos usan HBM: el ancho de banda. La pregunta técnica que Positron tiene que responder es si su arquitectura compensa esa diferencia con capacidad bruta. Y esa respuesta no llega hasta 2027.
Qué significa para América Latina
La inferencia es lo que la región realmente paga. Ninguna empresa colombiana va a entrenar un modelo de frontera. Todas las que pongan un producto en producción van a pagar por ejecutarlo, mes tras mes. Cada competidor serio en inferencia es presión a la baja sobre esa factura recurrente.
El calendario importa tanto como la tecnología. Producción en la segunda mitad de 2027 significa disponibilidad real en la región hacia 2028, y probablemente a través de un proveedor de nube, no por compra directa. Quien esté decidiendo infraestructura hoy no debería contar con esto.
Y hay una lectura estratégica. Entre Qualcomm y Amazon, Groq dentro de Nvidia y ahora Positron, el mercado de inferencia dejó de ser un monopolio y pasó a ser una pelea. Eso es exactamente lo que le conviene a un mercado que compra tecnología en dólares y la factura en pesos.
Positron: lo que falta por probar
El chip todavía no ha hecho tapeout. No hay benchmarks independientes, no hay clientes de Asimov y la valoración de 5.000 millones se apoya en una tesis arquitectónica, no en silicio funcionando.
La industria de semiconductores está llena de diseños prometedores que no llegaron a producción. Lo que Positron tiene a favor es que ya despachó una primera generación y que consiguió que gente que sabe de chips ponga dinero y se siente en la junta. Eso no garantiza nada, pero lo distingue de una presentación en PowerPoint.
Sitio oficial:
Positron AI
Reportado por: PR Newswire — Quartz
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