Acuerdo entre Nvidia y Groq: el DOJ investiga los US$17.000 millones
El acuerdo entre Nvidia y Groq quedó bajo la lupa del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La operación, de 17.000 millones de dólares, se estructuró como una licencia no exclusiva de tecnología más la contratación del fundador de Groq y de varios de sus ejecutivos. Los investigadores quieren saber si esa forma se eligió para evitar la revisión antimonopolio que activaría una compra tradicional.
Cómo está armado el acuerdo entre Nvidia y Groq
La diferencia es técnica pero decisiva. Una adquisición de ese tamaño dispara automáticamente una notificación previa a los reguladores y un período de espera. Una licencia de tecnología, en cambio, no lo hace, aunque el efecto económico sea parecido.
A eso se suma el otro componente: Jonathan Ross, fundador de Groq y antes uno de los diseñadores del chip TPU de Google, pasa a Nvidia junto con parte de su equipo directivo. En la práctica, el comprador se queda con la tecnología y con la gente que la construyó, mientras la empresa original sigue existiendo formalmente.
Ese patrón tiene nombre en la industria. Se lo ha visto en operaciones recientes de otras grandes tecnológicas, y es precisamente lo que las autoridades vienen mirando con más atención desde 2024.
La posición de Nvidia
La compañía defiende la operación en términos de innovación. En su declaración pública describió el caso de Groq como un ejemplo del sistema estadounidense funcionando como fue diseñado: promover la innovación, recompensar a los emprendedores y beneficiar a los consumidores.
El argumento tiene lógica: Groq desarrolló chips de inferencia rápidos, encontró un comprador dispuesto a pagar y sus fundadores fueron recompensados. Sin embargo, el punto que investiga el Departamento de Justicia no es si hubo recompensa, sino si el mercado de aceleradores de inferencia queda con menos competencia después de la operación.
Qué significa para América Latina
La inferencia es donde se juega el costo. Entrenar modelos es cosa de pocos. Ejecutarlos, en cambio, lo hace cualquiera que tenga un producto en producción. Groq era una de las apuestas serias por bajar el precio de esa ejecución. Si el acuerdo entre Nvidia y Groq reduce esa competencia, el costo por token que paga una empresa de la región no baja tan rápido como se esperaba.
La concentración se acelera mientras la regulación discute. Colombia, Chile y Brasil están debatiendo marcos de IA centrados en usos y derechos. Ninguno aborda la estructura del mercado de hardware, que es donde se está definiendo cuánto costará la tecnología dentro de cinco años.
Y hay una lección de negociación. Para una startup latinoamericana con tecnología valiosa, este caso muestra que la salida ya no siempre es una compra clásica: licencia más contratación se está volviendo una vía común, con implicaciones muy distintas para los inversionistas minoritarios que quedan en la sociedad original.
Acuerdo entre Nvidia y Groq: qué sigue
Una investigación preliminar no equivale a una demanda. El Departamento de Justicia puede cerrarla sin acción, pedir modificaciones o litigar. El proceso suele tomar meses.
Lo relevante es la señal: la estructura de licencia más contratación dejó de ser un atajo seguro. Si esta operación termina revisada a fondo, las próximas se van a armar de otra manera.
Sitio oficial:
Nvidia ·
Groq
Reportado por: The New York Times
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