Data centers en América Latina: la región se vuelve imán de la inversión en IA
Durante años, América Latina fue un espectador en la carrera de la infraestructura de IA. Ese papel se acabó. En 2026, los data centers en América Latina se volvieron imán de inversión: los gigantes de la nube están poniendo miles de millones de dólares en Brasil y México, y la cifra sigue subiendo.
El dinero que está llegando
Los compromisos concretos hablan solos. Microsoft destina R$14.700 millones (unos US$2.700 millones) a ampliar su infraestructura de nube e IA en el estado de São Paulo hasta 2027 —su mayor inversión en Brasil hasta la fecha— con nueva capacidad alrededor de Campinas, Hortolândia y Sumaré.
AWS, por su parte, comprometió US$5.000 millones a un data center en Querétaro, el mayor compromiso de infraestructura en la historia de México. Y Alibaba Cloud abre en agosto de 2026 su primer data center en Brasil (São Paulo), con un segundo sitio ya en evaluación, dentro de un plan global de unos US$53.000 millones en nube e IA a tres años que también contempla nuevas instalaciones en México.
Un mercado que se multiplica
No son inversiones aisladas, sino una tendencia de fondo. Según las proyecciones del sector, el mercado de data centers en América Latina crecería a una tasa anual compuesta cercana al 11% de 2026 a 2033. En el liderazgo actual (primer trimestre de 2026), Microsoft encabeza la región con 310 MW arrendados, seguido de AWS con 239 MW y Google con 213 MW.
Por qué importa para la región
Que los data centers se construyan aquí y no solo en Virginia o Irlanda cambia varias cosas para el ecosistema latinoamericano. La primera es latencia: modelos y servicios corriendo cerca de casa responden más rápido, algo crítico para aplicaciones en tiempo real. La segunda es soberanía de datos: más empresas y gobiernos podrán cumplir requisitos de almacenar información dentro del país. Y la tercera es empleo y ecosistema: cada campus atrae proveedores, energía, talento técnico y startups alrededor.
Hay una advertencia sana, eso sí. Los data centers consumen enormes cantidades de energía y agua, y la región tendrá que negociar bien para que el beneficio económico no se coma la sostenibilidad. Brasil, con su matriz eléctrica relativamente limpia, parte con ventaja; otros mercados tendrán que resolver ese frente.
El panorama grande es claro: la infraestructura sigue al dinero, y el dinero de la IA está mirando a los data centers en América Latina como no lo hacía antes. Para las empresas de la región, la nube dejó de ser un detalle técnico y pasó a ser terreno estratégico. Conviene sentarse a la mesa ahora, mientras se reparten las fichas.
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Fuentes: Intelligent CIO LATAM, datacenterHawk, Spheron.
