AWS crece 37% y factura US$42.200 millones: la IA disparó su mejor trimestre en 4 años
Si alguien dudaba de que la ola de la inteligencia artificial se estaba convirtiendo en dinero real, Amazon acaba de despejar la duda. Su división de nube, AWS, creció un 37% interanual en el segundo trimestre de 2026 hasta US$42.200 millones, su ritmo de crecimiento más rápido en 18 trimestres —más de cuatro años.
La cifra superó con holgura el 31% que esperaban los analistas, y llegó acompañada de algo aún más llamativo: el ingreso operativo de AWS subió 64% hasta US$16.600 millones, con un margen operativo cercano al 39%. En otras palabras, AWS no solo vende más, sino que gana mucho más por cada dólar que factura. Los datos provienen del reporte oficial de resultados de Amazon.
La IA es el combustible
El salto de AWS se explica por la demanda desatada de infraestructura para entrenar y operar modelos de IA. La prueba está en el backlog: los pedidos comprometidos de AWS alcanzaron US$496.000 millones, una cifra que se multiplicó por 2,5 en apenas un año, según reportó TechTimes.
El CEO Andy Jassy fue directo: Amazon planea gastar cerca de US$220.000 millones en capex durante 2026 —subió su estimado desde US$200.000 millones por el mayor costo de la memoria— y aun así reconoció que no tendrá suficiente capacidad para atender toda la demanda en 2026, y que ese cuello de botella seguirá en 2027. Cuando el problema de un proveedor de nube es que no le alcanzan los servidores, el mensaje sobre el estado del mercado es contundente.
Hay una nota al margen importante para leer bien los números: la utilidad neta de Amazon en el trimestre incluyó US$53.400 millones de otros ingresos antes de impuestos, provenientes en gran parte de su inversión en Anthropic, la empresa detrás de Claude. Es una ganancia contable por revalorización, no efectivo operativo, así que conviene mirar el desempeño de AWS por separado del resultado consolidado.
Qué significa para América Latina
Para el ecosistema de la región, este resultado tiene lecturas concretas. La primera es que la escasez de capacidad de cómputo es global, y eso presiona precios y disponibilidad de GPUs también para startups latinoamericanas que dependen de la nube para entrenar o servir modelos. Conseguir instancias potentes puede volverse más caro o más lento.
La segunda es de oportunidad: Amazon está invirtiendo cifras récord en data centers, y parte de esa expansión aterriza en infraestructura regional (AWS opera regiones en Brasil y sigue ampliando presencia en la zona). Más capacidad cerca de casa significa menor latencia y, potencialmente, más servicios de IA gestionados disponibles para empresas de Colombia, México y el resto de LatAm sin tener que armar todo desde cero.
La tercera es estratégica: la nube dejó de ser un gasto de «hosting» para convertirse en la palanca central de cualquier estrategia de IA. Las empresas de la región que quieran competir tendrán que pensar su relación con proveedores como AWS —y sus costos— como una decisión de negocio de primer nivel, no como un asunto técnico secundario.
El panorama
AWS venía de trimestres de crecimiento más tibio, cuestionado por si Amazon había perdido el paso frente a Microsoft y Google en la carrera de la IA. Este resultado responde a esa duda con números: la demanda existe, es enorme y Amazon está capturando una parte creciente. El límite ahora no es el mercado, sino cuántos data centers puede construir y qué tan rápido.
Lee también:
