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Primero levanta US$12 millones: la startup con cofundador colombiano que arregla el software roto de las corporaciones

Primero levanta US$12 millones: la startup con cofundador colombiano que arregla el software roto de las corporaciones
Renato Arenas, autor de geeklab.com.co
  • Publicadoseptiembre 7, 2026

Mientras la mayoría de startups de IA en la región pelea por vender chatbots a pymes, la startup Primero tomó el camino contrario: se metió en las tripas de las corporaciones grandes, donde el software es viejo, los procesos están fragmentados y nadie quiere entrar. Levantó US$12 millones en una ronda semilla anunciada el 31 de agosto de 2026, cofundada por el colombiano Santiago Buenahora.

Qué hace la startup Primero

Su producto se llama Primia y resuelve un problema que suena aburrido y cuesta millones: los sistemas empresariales no se hablan entre sí. Un ERP por un lado, un CRM por otro, plataformas financieras y de almacenamiento cada una en su isla. Primia conecta esos sistemas fragmentados, automatiza los flujos de trabajo que los atraviesan y codifica las reglas de negocio específicas de cada compañía.

Los números que muestran son del tipo que un director financiero entiende sin traducción. La plataforma identificó más de US$10 millones en deducciones procesadas incorrectamente. Y un cliente automatizó el 85% de un proceso que antes era manual, dejando solo el 15% para revisión humana.

Entre sus clientes está Terpel, una de las compañías colombianas más grandes. José Murillo figura como co-CEO.

Quién puso el dinero

La ronda la colideraron Kaszek y General Catalyst, con participación de Definition, Conviction y 8VC. Es una combinación poco común: Kaszek es el fondo latinoamericano de referencia, y General Catalyst y Conviction son firmas estadounidenses que rara vez entran en semilla en la región.

Más revelador todavía es el otro grupo de inversionistas: accionistas y ejecutivos de Bimbo, Aeroméxico y Kimberly-Clark México. No son fondos, son operadores de las mismas corporaciones que Primia dice arreglar. Cuando el ejecutivo que sufre el problema pone su propio dinero, es la validación más barata y más creíble que existe.

Qué significa para América Latina

Esta ronda dice tres cosas sobre dónde está el negocio real de la IA en la región.

El dinero está en la integración, no en el modelo. Ninguna corporación latinoamericana va a entrenar su propio modelo de frontera. Lo que sí tiene, todas sin excepción, es una maraña de sistemas heredados que nadie quiere tocar. Ese es el mercado, y es enorme precisamente porque es tedioso. La ventaja de la startup Primero no es tecnológica: es haber aceptado el trabajo sucio.

Conocer el contexto local es la barrera de entrada. Las reglas de negocio de una corporación mexicana o colombiana —cómo se factura, qué exige la DIAN o el SAT, cómo funciona una deducción comercial con un distribuidor— no están en ningún manual que un competidor de San Francisco pueda leer. Ese conocimiento es lento de acumular y difícil de copiar. Es la ventaja competitiva más sólida que puede tener una startup de la región.

Y llega en un momento incómodo para Colombia. Un informe reciente de Hi Ventures dejó al país de último en preparación para la IA en América Latina, con 53,1 puntos frente a 72,5 de Chile, y señaló la escasez de talento como la barrera principal. Que un cofundador colombiano levante US$12 millones con Kaszek y General Catalyst no contradice ese diagnóstico: lo matiza. El talento existe; lo que falta es el tejido empresarial que lo absorba en casa.

La advertencia sobre la startup Primero

Conviene la cautela con las cifras de una ronda semilla. Los US$10 millones en deducciones detectadas y el 85% de automatización son datos que aporta la propia compañía, sin auditoría externa, y provienen de un puñado de clientes. El salto de aquí a demostrar que el modelo escala a decenas de corporaciones, cada una con su propio caos interno, es el que mata a la mayoría de startups de software empresarial.

Dicho eso, la señal para quien construye desde la región es clara y poco glamorosa: el dinero grande no está en fundar el próximo laboratorio de IA. Está en usar la que ya existe para arreglar lo que las empresas de acá tienen roto hace veinte años.

Sitios oficiales:
Kaszek ·
General Catalyst
Reportado por: La República — Portafolio


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