Principios de Carolina: el G20 acuerda regular la IA lo menos posible
Los Principios de Carolina son el documento con el que el G20 acaba de decidir que la inteligencia artificial se regule lo menos posible. Los ministros de innovación del grupo lo acordaron el 2 de septiembre de 2026 en Chapel Hill, Carolina del Norte, en una reunión organizada por la Casa Blanca. Además, lo firmaron los veinte miembros. China incluida.
Qué dicen los Principios de Carolina
El documento se organiza en tres áreas de política, y la palabra que las une es «flexible».
Investigación y desarrollo. Los gobiernos deben impulsar la investigación básica, combinar financiación pública y privada, fortalecer la infraestructura tecnológica y facilitar que la innovación pagada con dinero público llegue al mercado.
Pruebas y comercialización. Crear entornos regulatorios de prueba —los sandboxes— donde una tecnología se pueda ensayar bajo supervisión, con infraestructura para pruebas en condiciones reales y permisos acelerados para proyectos piloto.
Adopción tecnológica. Este es el corazón del acuerdo: aprovechar la regulación sectorial que ya existe en vez de crear marcos nuevos por defecto. Las reglas nuevas solo deberían cubrir los vacíos que las leyes actuales no alcanzan. En la práctica, significa que un uso de IA en salud lo regula la autoridad sanitaria y uno en banca el supervisor financiero, sin agencias específicas de IA.
Por otra parte, el texto añade que las políticas deben aplicarse considerando las circunstancias nacionales y el grado de madurez de cada tecnología, y que deben ser transparentes, predecibles y basadas en evidencia.
Michael Kratsios, asesor de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, resumió el objetivo sin rodeos: más crecimiento e innovación en todo el mundo.
Lo que todavía no ha pasado
Sin embargo, conviene la precisión, porque varios titulares la perdieron. Esto fue un acuerdo a nivel ministerial. La adopción formal por parte de los jefes de Estado y de gobierno está prevista para diciembre de 2026, en la cumbre del G20 en el complejo Doral de Florida. Por eso, hasta entonces el texto puede cambiar.
Vale también notar el contraste de la semana: cinco días después de Chapel Hill, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos pidió justo lo contrario —reglas vinculantes, supervisión independiente y límites claros—. Los dos documentos describen el mismo problema y proponen soluciones opuestas.
Qué significan los Principios de Carolina para América Latina
Tres países de la región firmaron: Brasil, México y Argentina, que sí son miembros del G20. En cambio, Colombia, Chile y Perú no lo son, y eso define su posición: van a recibir el estándar sin haber participado en escribirlo.
Para Brasil, México y Argentina el compromiso es real. Argentina estuvo representada por Adriana Baravalle, secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología. Firmar un principio de «usar los marcos sectoriales existentes» tiene una consecuencia concreta: debilita el argumento interno de quienes empujan una ley general de IA con autoridad propia. Brasil, que lleva años tramitando exactamente ese tipo de ley, queda en una posición incómoda.
Para el resto de la región es un texto que va a llegar copiado. Los congresos de Colombia, Chile y Perú toman como referencia los marcos internacionales disponibles, y este acaba de convertirse en el más respaldado políticamente. Además, es más barato de implementar que el europeo y no exige crear una agencia. Para ministerios con presupuesto limitado, esa es una ventaja difícil de rechazar.
Y hay un riesgo específico para el usuario. El enfoque sectorial funciona bien donde el sector ya está regulado y tiene supervisor con dientes: banca, salud, aviación. En cambio, funciona mal donde no lo hay. Un algoritmo que decide precios en comercio electrónico, un sistema de contratación laboral automatizado o un modelo que modera contenido caen en zonas donde varios países de la región no tienen ni norma ni autoridad. Ahí «usar el marco existente» equivale a no regular.
Lo que hay que vigilar
Dos señales concretas de aquí a diciembre. La primera: si el texto de los Principios de Carolina se endurece antes de la cumbre de Doral, o si llega igual. La segunda: si Brasil condiciona su respaldo final, dado que su proyecto de ley de IA va en dirección contraria. Por ahora, un matiz brasileño sería la única grieta latinoamericana en un consenso que hoy luce cerrado.
Sitios oficiales:
Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca ·
G20
Reportado por: DPL News — Ámbito — Quartz
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