Seattle Times y Newsday demandan a OpenAI y Microsoft: la prensa abre otro frente
The Seattle Times y Newsday demandaron a OpenAI y Microsoft el viernes 5 de septiembre de 2026 ante el Distrito Sur de Nueva York, en el caso 672142. La demanda a OpenAI se suma a una lista que ya incluye a The New York Times y que empieza a dibujar el mapa de cómo se va a resolver el conflicto entre la prensa y los modelos de lenguaje: en tribunales para unos, en contratos para otros.
Qué alega la demanda a OpenAI
Los dos periódicos sostienen cuatro cosas. Primera: que las compañías hicieron scraping metódico de sus artículos con copyright, saltándose los muros de pago. Segunda: que el uso de ese material dañó su modelo de negocio, porque los chatbots sustituyen el tráfico que antes llegaba a sus sitios. Tercera —y es la más interesante— que los sistemas alucinan y atribuyen falsamente información a los medios, lo que daña la reputación de cabeceras cuyo activo principal es la credibilidad. Cuarta: que se eliminó la información de gestión de derechos de autor asociada a las obras.
Ese último punto no es decorativo. Bajo la legislación estadounidense, retirar los datos de gestión de copyright es una infracción independiente, con su propio régimen de daños. Es una vía que no depende de resolver el debate sobre uso legítimo.
El mapa: quién demanda y quién licencia
The New York Times abrió el camino en 2023 con una demanda contra las mismas dos compañías. CNN demandó a Perplexity. Del otro lado, Associated Press y Vox Media eligieron el camino contrario: licenciaron su contenido a OpenAI en lugar de litigar.
La división no es aleatoria. Los medios con archivos grandes, marca fuerte y músculo legal litigan, porque tienen algo que valer en un fallo. Los que dependen de la sindicación licencian, porque un acuerdo hoy vale más que una sentencia dentro de cinco años. Cada nueva demanda a OpenAI mueve un poco el precio de esos contratos.
Qué significa para los medios de América Latina
Aquí hay que ser francos, y este portal se incluye en el diagnóstico.
Un medio latinoamericano no tiene ninguna de las dos cartas. No tiene el tamaño de archivo ni el presupuesto legal para litigar en Nueva York contra dos de las compañías más grandes del mundo. Y no tiene el volumen de contenido en inglés que hace atractiva una licencia. Queda en la tercera categoría: la de los medios cuyo contenido se usa y que no van a ver ni un fallo ni un cheque.
Eso deja tres jugadas realistas. Una: el bloqueo técnico. Configurar robots.txt para excluir a los rastreadores de IA es gratuito y toma quince minutos; no impide todo, pero deja constancia de una negativa explícita, que es lo que un litigio futuro necesita. Dos: la acción colectiva. Las asociaciones de medios de la región tienen más poder negociando en bloque que cualquier cabecera sola. Tres: el contenido que el modelo no puede replicar. Reportería local, entrevistas propias, datos que no están indexados en ningún lado. Es la única defensa que no depende de un abogado.
Hay un cuarto punto que conviene no perder de vista: la alegación sobre alucinaciones. Cuando un chatbot atribuye a un medio algo que ese medio nunca publicó, el daño reputacional cae sobre la cabecera, no sobre el modelo. Para un portal pequeño que está construyendo autoridad, ese riesgo es proporcionalmente mayor que para The New York Times.
Lo que viene tras la demanda a OpenAI
Ninguno de estos casos se resuelve pronto. El de The New York Times lleva casi tres años y sigue en fase de descubrimiento. Lo que sí cambia con cada demanda nueva es el cálculo de las compañías: cuantos más frentes abiertos, más barato resulta licenciar preventivamente. Ese es, probablemente, el mecanismo real por el que la prensa va a cobrar, y no una sentencia histórica.
Sitios oficiales:
OpenAI ·
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Reportado por: Distrito Sur de Nueva York, caso 672142
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