IFX invierte US$169 millones en Colombia: el país se juega su lugar en la economía de la IA
Mientras el debate sobre inteligencia artificial en Colombia gira alrededor de leyes y empleos, alguien está poniendo el dinero en lo que de verdad decide quién compite: los fierros. IFX anunció el 25 de agosto una inversión de US$169 millones entre 2026 y 2027 para ampliar su infraestructura de IA en el país. Es más del 40% de su plan regional de US$400 millones para América Latina. Traducido: de cada diez dólares que la compañía va a invertir en la región, cuatro se quedan en Colombia.
Qué va a construir IFX con US$169 millones
El dinero se reparte en tres frentes concretos: aumentar la capacidad de sus centros de datos para aplicaciones de IA, expandir la red de fibra óptica y reforzar los servicios de nube y ciberseguridad.
No es una compañía improvisada entrando al negocio de moda. IFX opera hoy 27 centros de datos propios, más de 150.000 kilómetros de fibra óptica y atiende a unos 6.000 clientes corporativos y gubernamentales con 3.000 empleados, con sede regional en Bogotá. Es infraestructura ya instalada que ahora se reconfigura para cargas de IA, que es un problema distinto: más densidad energética por rack, más refrigeración, más ancho de banda.
Samuel Mezrahi, CEO de la compañía, lo planteó como una carrera con reloj: en los próximos tres años, dijo, la infraestructura digital instalada en América Latina va a definir cuáles países pueden competir en la economía de la inteligencia artificial. Y señaló a Colombia como uno de los mercados con mayor demanda regional.
Por qué importa dónde vive el cómputo
Hay una razón técnica y una regulatoria, y las dos empujan en la misma dirección.
La técnica es la latencia. Un modelo que responde desde Virginia y otro que responde desde Bogotá no se sienten igual en un chat de atención al cliente o en un agente que ejecuta tareas en tiempo real. Milisegundos que en una demo no importan, en producción sí.
La regulatoria pesa más. Banca, gobierno, salud y educación —los sectores que IFX señala como prioritarios— trabajan con datos que muchas veces no pueden salir del territorio, o que salen con un costo de cumplimiento alto. Procesar localmente las aplicaciones de IA convierte un problema legal en un problema de contrato con un proveedor. Para un banco colombiano o una EPS, esa diferencia es la que decide si un proyecto de IA arranca o se queda en comité.
Qué significa para América Latina
Esta inversión es una pieza de algo más grande: la región dejó de ser solo un mercado de consumo de IA para volverse un lugar donde se instala la capacidad. Y ahí Colombia tiene una posición que no siempre aprovecha: está en el medio del continente, tiene cables submarinos que llegan a sus dos costas y una demanda corporativa que crece más rápido que la oferta local de cómputo.
Ahora, conviene la honestidad. US$169 millones no construyen un centro de datos de entrenamiento de modelos de frontera; esos se miden en miles de millones y en gigavatios. Lo que financia una cifra así es inferencia, no entrenamiento: correr modelos ya hechos, cerca de los clientes. Es exactamente lo que la región necesita hoy y lo que un ecosistema de startups puede usar de inmediato, pero no nos convierte en Silicon Valley.
El efecto práctico para quien construye desde acá tiene tres capas. Para una startup, más capacidad local significa opciones de despliegue que hoy no existen y, con el tiempo, precios más competitivos. Para una empresa mediana, significa que el argumento de «no podemos, los datos tienen que salir del país» se cae. Y para quien busca empleo, cada centro de datos que se moderniza demanda perfiles de redes, virtualización, seguridad y operación de infraestructura: trabajos técnicos bien pagados que no requieren mudarse a Estados Unidos.
Lo que hay que vigilar
Dos cosas. La primera es la energía: un centro de datos de IA consume mucho más por metro cuadrado que uno tradicional, y la matriz eléctrica colombiana ya tiene tensiones conocidas en época seca. Las inversiones anunciadas van a chocar tarde o temprano con la pregunta de dónde sale ese vatio.
La segunda es si la capacidad llega a manos de quien la necesita. Es fácil que la infraestructura nueva se contrate entera con cinco clientes grandes y que la startup de diez personas siga pagando tarifas de nube extranjera. Que IFX y sus competidores abran esa capacidad a empresas pequeñas es lo que decidirá si esto es desarrollo o solo un buen negocio.
Por ahora, la noticia es que el dinero está puesto y el calendario es corto: 2026 y 2027. En dos años sabremos si Colombia jugó bien esta mano.
Fuentes: IFX invertirá cerca de US$169 millones en Colombia — Semana — IFX Networks (sitio oficial) — La IA avanza en América Latina y el desafío de la soberanía digital — Infobae
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