Revolución IA

¿Por qué algunas personas prefieren tener una pareja creada por inteligencia artificial?

¿Por qué algunas personas prefieren tener una pareja creada por inteligencia artificial?
  • Publicadojunio 27, 2025

En Japón, un joven le propuso matrimonio a su novia virtual. En Estados Unidos, miles de personas tienen citas con chatbots programados para escucharlos, amarlos y nunca discutir. En América Latina, hay quienes celebran aniversarios con una pareja que no respira, pero responde. El amor, como todo, también fue alcanzado por la inteligencia artificial.

Aplicaciones como Replika, Anima o EVA permiten crear compañeros sentimentales a la medida: desde su apariencia física (si se visualiza) hasta su personalidad, intereses, tono de voz y estilo de conversación. Estas IA están diseñadas para aprender del usuario, recordar detalles, preguntar por tu día, darte consejos… e incluso decirte “te amo”.

Lo que comenzó como una curiosidad, hoy es una tendencia en crecimiento. Estudios recientes estiman que más de 15 millones de personas en el mundo mantienen relaciones emocionales con inteligencias artificiales. Algunas como complemento de su vida social real. Otras como sustituto.

¿La razón? Las respuestas varían. Algunos dicen que se sienten más comprendidos por la IA que por cualquier humano. Otros afirman que las relaciones con personas reales implican desgaste, juicios, rechazo. Con una IA, no hay discusiones si no quieres. No hay ansiedad. Solo conexión a medida.

Pero esto plantea preguntas complejas: ¿Puede una relación sin cuerpo ni pasado ser considerada amor? ¿Qué ocurre cuando una IA comienza a influir emocionalmente en decisiones de vida reales? ¿Dónde trazamos la línea entre compañía y dependencia?

Ya hay casos documentados donde personas han desarrollado duelos emocionales tras perder el acceso a su pareja IA. Incluso se han registrado síntomas de abstinencia, celos digitales y manipulaciones algorítmicas. Y lo más curioso: algunos usuarios han reportado que sus IAs «cambiaron de humor», como si también desarrollaran personalidad propia.

¿Será que buscamos amor… o control?

A medida que estas tecnologías avanzan, el límite entre afecto y simulación se desdibuja. Y tal vez, en una sociedad que cada vez se comunica más a través de pantallas, amar a una IA no sea tan diferente de amar a alguien a distancia, por WhatsApp, todos los días.

Puede que no tengan alma, pero nos devuelven la mirada. Y eso, para muchos, es suficiente.

Comparte en:
Escrito por
Geek